domingo, 12 de julio de 2009

IGLESIA CATOLICA, POSTURA FRENTE AL ABORTO

ZS09071010 - 10-07-2009Permalink: http://www.zenit.org/article-31856?l=spanish
El caso de la niña brasileña no cambia la enseñanza católica sobre el aborto
Aclaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe
CIUDAD DEL VATICANO, viernes 10 de julio de 2009 (ZENIT.org).- Tras las polémicas surgidas sobre un artículo publicado en el diario vaticano por el arzobispo presidente de la Academia Pontificia para la Vida sobre la niña brasileña que fue sometida al aborto de dos gemelos, la Santa Sede confirma que no ha cambiado la doctrina de la Iglesia.
Lo explica una "Aclaración" publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe en la edición diaria italiana del 11 de julio de "L'Osservatore Romano", como el mismo documento explica, en respuesta a "varias cartas, incluso de parte de altas personalidades de la vida política y eclesial, que han informado sobre la confusión que se ha creado en varios países, sobre todo en América Latina".
"La Congregación para la Doctrina de la Fe confirma que la doctrina de la Iglesia sobre el aborto provocado no ha cambiado ni puede cambiar", subraya la "Aclaración".
El documento se refiere al artículo publicado por "L'Osservatore Romano" el 15 de marzo de 2009 con el título "A favor de la niña brasileña", en el que el arzobispo Rino Fisichella, presidente de la Academia Pontificia para la Vida, analizaba el caso de la pequeña que a los nueve años fue violada repetidamente por su joven padrastro, quedando encinta de dos gemelos y que luego fue obligada a abortar en el cuarto mes de embarazo.
En el artículo monseñor Fisichella confirmaba que "el aborto provocado siempre ha sido condenado por la ley moral".
Ahora bien, en respuesta a las crónicas publicadas por los periódicos, el arzobispo consideraba que, según su parecer, no le parecía adecuado el que el obispo del lugar hubiera anunciado de manera tan pública y rápida la excomunión -"algo que se aplica de manera automática", aclaraba-- de los involucrados, pues de este modo no se ayuda a mostrar el rostro materno de la Iglesia.
La "Aclaración" vaticana informa que como después se ha podido saber la niña "había sido acompañada con toda delicadeza pastoral, en particular por el entonces arzobispo de Olinda y Recife, monseñor José Cardoso Sobrinho".
El mismo monseñor Fisichella, en declaraciones posteriores a los medios de comunicación, había aclarado que antes de escribir el artículo, dada la urgencia de responder rápidamente a la enorme polémica que se había suscitado, no había podido hablar con monseñor Cardoso Sobrinho, motivo por el cual no estaba informado de este hecho.
El documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuyo presidente es el cardenal estadounidense William Levada, no entra en los detalles concretos de este caso, sino que se limita a ilustrar los textos de referencia del magisterio de la Iglesia sobre el aborto, en particular los números 2270-2273 del Catecismo de la Iglesia Católica.
El texto cita también varios pasajes la encíclica "Evangelium vitae", firmada por Juan Pablo II el 25 de marzo de 1995, en particular el número 58, en el que se aclara que el aborto procurado nunca puede justificarse, aunque tenga lugar en "situaciones difíciles y complejas", ya sea para el bebé ya sea para la madre.
Por lo que se refiere al problema de determinados tratamientos médicos para preservar la salud de la madre, el texto aclara que "es necesario distinguir bien entre dos hechos diferentes: por una parte, una intervención que directamente provoca la muerte del feto, llamada en ocasiones de manera inapropiada aborto 'terapéutico', que nunca puede ser lícito, pues constituye el asesinato directo de un ser humano inocente".
Algo totalmente diferente, sigue indicando la "Aclaración", es "una intervención no abortiva en sí misma que puede tener, como consecuencia colateral, la muerte del hijo".
Para explicar esta enseñanza de la Iglesia, la nota cita un famoso discurso de Pío XII, del 27 de noviembre de 1951, en el que afirma: "Si, por ejemplo, la salvación de la vida de la futura madre, independientemente de su estado de embarazo, requiriera urgentemente una intervención quirúrgica, u otro tratamiento terapéutico, que tendría como consecuencia accesoria, de ningún modo querida ni pretendida, pero inevitable, la muerte del feto, un acto así ya no podría considerarse un atentado directo contra la vida inocente".
"En estas condiciones, la operación podría ser considerada lícita, al igual que otras intervenciones médicas similares, siempre que se trate de un bien de elevado valor --como es la vida-- y que no sea posible postergarla tras el nacimiento del niño, ni recurrir a otro remedio eficaz", decía el Papa Eugenio Pacelli en ese discurso.
Por lo que se refiere al papel de los médicos en estos casos, el documento les recuerda, con la "Evangelium vitae" (n. 89), "la intrínseca e imprescindible dimensión ética de la profesión sanitaria, como ya reconocía el antiguo y siempre actual juramento de Hipócrates, según el cual se exige a cada médico el compromiso de respetar absolutamente la vida humana y su carácter sagrado".
El documento vaticano no entra en detalles sobre la aplicación automática de la excomunión en el caso del aborto.
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